6-Una breve mirada a los paisajes de Canarias PDF Imprimir E-mail

6.1. Características generales

Las Islas Canarias están situadas en el Océano Atlántico, a unos 100 Km de la costa africana. Se trata de un archipiélago de siete islas y  seis islotes, emergidos sucesivamente hace entre 20 y 1,2 millones de años. Su origen volcánico y el intenso modelado de la erosión a lo largo de este tiempo han dado como resultado un territorio con una gran riqueza geográfica. Por otra parte, el clima se caracteriza por la presencia de los vientos alisios y la corriente fría de Canarias, dos fenómenos meteorológicos que se repiten casi todos los días del año y que, en líneas generales, suavizan el clima de las Islas. Sin embargo, la altitud, el relieve y la orientación de las laderas contribuyen a la existencia de numerosos microclimas. Por este motivo, en las islas de mayor altitud, en un mismo día se puede disfrutar de la nieve y de la playa.

Pero esta no es, ni mucho menos, la única ventaja que tiene el clima canario. Además, estas condiciones favorecen que la biodiversidad natural sea muy rica, con un gran número de endemismos. Es esta vida la que muchas veces pone las pinceladas que definen el paisaje, conformando bosques o matorrales de rasgos marcados.

Estas características naturales particulares han dado lugar también a un poblamiento humano concreto. A lo largo de la historia, actividades como la agricultura se han introducido en el territorio de forma particular. Como consecuencia, se han originado paisajes únicos, de gran valor natural y estético por la variedad de formas, colores y texturas.

El Atlas de los Paisajes de España diferencia para el Archipiélago los siguientes paisajes:

  • Cumbres
  • Rampas, barrancos y valles
  • Llanos y suaves rampas litorales
  • Valles de La Gomera
  • Macizos antiguos de las islas de Tenerife, Fuerteventura y Lanzarote.
  • Dorsales y campos de lava recientes
  • Grandes escarpes
  • Llanos interiores
  • Arenales y jables
  • Ciudades y su periurbano

De ellos destacamos las cumbres, probablemente los paisajes más reconocidos y valorados de las islas más elevadas. En ellas se encuentran formaciones geológicas notables, como el pico Teide en Tenerife, la caldera de Taburiente en La Palma o la de Tenteniguada en Gran Canaria. Son ámbitos de gran singularidad biológica y de notables valores culturales, que se encuentran protegidos por alguna figura de protección.

Las rampas, barrancos y valles, son vertientes de diferentes características que dan en las islas más elevadas dan lugar también a paisajes diferentes, con importantes matices debidos a las orientaciones de barlovento y sotavento, sobre todo en lo que se refiere a la cubierta vegetal natural, al paisaje agrario y al sistema de asentamientos.

Los llanos y las suaves rampas litorales constituyen también un paisaje muy característico, presente en casi todas las islas. Se suelen formar como consecuencia de flujos volcánicos que terminan en el mar en una plataforma poco profunda, formando las conocidas  “islas bajas”, o los “malpaíses”.

Otros paisajes muy característicos son los formados por los macizos antiguos, construcciones volcánicas generadas en fases eruptivas relativamente antiguas del Terciario. Anaga y Teno, en Tenerife, constituyen los mejores ejemplos de estos viejos paisajes volcánicos de relieve, sin embargo, muy vigoroso.

Los paisajes de más reciente construcción volcánica, algunos en época histórica, son las dorsales y campos de lava recientes; están formados por alineaciones de volcanes orientados a lo largo de importantes líneas tectónicas,  lo que da al relieve el aspecto de cadena montañosa, como la Dorsal de La Esperanza o de Pedro Gil, en Tenerife.

Por último, el Atlas de los paisajes de España destaca el paisaje de las grandes ciudades y su periurbano, a los que atribuye el carácter de aglomeraciones porque desbordan los límites de los antiguos núcleos portuarios, abarcando incluso los municipios limítrofes.

 6.2. Marco legal

El marco normativo del paisaje en Canarias se encuentra recogido en la Ley 19/2003, de 14 de abrilpor la que se aprueban las Directrices de Ordenación General y las Directrices de Ordenación del Turismo de Canarias, cuyo Título VI, Capítulo II  establece los objetivos generales en esta materia, así como algunas Directrices específicas para el paisaje natural y rural, para las infraestructuras, para el paisaje urbano y para las periferias.

No obstante, esta normativa debe ser desarrollada de forma pormenorizada por medio del planeamiento insular y general.

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